Buceando con tiburones, pura adrenalina

 

Un reportaje de Manuel González Benaiges

Uno de los animales más atractivos que podemos encontrar en Jardines de la Reina, Cuba, es el “tiburón sedoso”.

La belleza de estos tiburones y su elegancia al nadar pronto te hacen olvidar del potencial riesgo que esta inmersión pueda suponer. Aunque son animales oceánicos,  muy a menudo se les puede en las laderas exteriores de los arrecifes y en zonas próximas a las rocas, cerca de la superficie.

El tiburón sedoso adulto puede llegar a medir más de 3 metros. Es un depredador que está situado en la cima de la pirámide trófica y se alimenta sobre todo de arenques, atunes, salmonetes y muchas otras especies.

Allí mismo, moviéndose entre los corales, vive el tiburón gris de arrecife.

En una sola inmersión pueden verse fácilmente estas dos especies.

El encuentro con tiburones es uno de los grandes alicientes que tienen muchos de los grandes destinos de buceo del mundo. Numerosas personas hacen largos desplazamientos e invierten mucho dinero para poder observar a estos extraordinarios animales. Son destinos habituales la isla Guadalupe y Sudáfrica para observar al tiburón blanco y  Fiji, Maldivas, Australia, Cuba, Mar  Rojo o Bahamas, entre muchos otros, para conocer y fotografiar a otras especies.

Una gran cantidad de puestos de trabajo dependen de los viajes que se hacen para la observación y obtención de imágenes de los grandes animales marinos.

Lamentablemente, en muchos lugares los tiburones son víctimas del “aleteo” o “finning”, es decir, se les captura para cortarles las aletas. Esto se hace incluso cuando los animales están vivos.  Después se les tira al mar, aunque estén con vida. Evidentemente, al no poder nadar morirán por asfixia. Aunque hay países que han promulgado normas para evitarlo, el finning continúa siendo una práctica habitual, sobre todo entre los pescadores ilegales.

Además de la gran crueldad que significa este tipo de pesca, se está produciendo una sobreexplotación de las poblaciones de tiburones debido a la gran demanda que tienen productos como la sopa de aleta de tiburón y ciertas substancias utilizadas en la medicina tradicional china. Estas capturas descontroladas han hecho que muchas poblaciones de tiburón sedoso y de otras especies hayan perdido hasta un 90% de sus individuos dejándolas, incluso, al borde de la extinción.

Por otra parte, muchas especies de tiburones pequeños que tienen muy poco interés comercial, son víctimas colaterales de las actividades pesqueras. Es el caso, por ejemplo, de las pintarrojas, que son pescadas por decenas o centenares y que, generalmente, son devueltas al mar ya muertas.

Artículo publicado en el diario El País el dia 19.02.2016

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