Río Chagres, Panamá. Observación de la fauna silvestre

Cuando oímos la palabra Panamá muy a menudo la asociamos al Canal, al transporte de mercancías entre continentes, a paraísos fiscales y a cuentas ocultas. Raramente pensamos en sus grandes selvas tropicales, en su elevada biodiversidad o en las posibilidades que ofrece al visitante para observar la flora y la fauna que vive en sus bosques tropicales húmedos.

Imagen: Manuel González Benaiges – BIOIMATGE

Los datos de la biodiversidad de Panamá son impresionantes.

Tan solo en el Parque Nacional Soberanía, que forma un corredor biológico al lado Este del Canal, hay identificadas 1300 especies de plantas, 525 de aves, 105 especies de mamíferos, 79 de reptiles y 55 de anfibios.

Desde la misma Ciudad de Panamá se pueden contratar los servicios de empresas especializadas para realizar un tour que nos permita conocer la riqueza biológica de esta pequeña parte de América Central. La mayoría de estos viajes duran unas horas pero también hay la posibilidad de realizar  trekkings de hasta una semana. Esto permite visitar las zonas más remotas de la Cordillera Central, el Darién o los recorridos históricos por donde transitaban las expediciones de antaño.

En nuestro caso y como complemento a un viaje de buceo al Parque Nacional Coiba optamos por hacer un pequeño recorrido para contemplar la exuberante naturaleza que hay alrededor del Canal, para ello recurrimos a Rainald Framhein, un naturalista suizo, gran conocedor de las aves de la región y experto en cultura indígena.

El inicio de este corto viaje fue el pequeño embarcadero del pueblo de Gamboa. Aquí los guías recogen a los visitantes.  Mediante pequeñas embarcaciones y canoas se navega por el Canal de Panamá, por el lago Gatún y por el río Chagres.

Imagen Manuel González Benaiges – BIOIMATGE

Es muy aconsejable estar en Gamboa antes del amanecer. Durante un par de horas los sonidos procedentes de la selva son indescriptibles. Una gran orquesta compuesta por todo tipo de aves, mamíferos e insectos suena alrededor del visitante. Cuando el Sol va ganando altura estos extraordinarios músicos van apagando sus voces hasta el día siguiente.

El río y el lago forman un intrincado sistema de canales y lagunas en el que únicamente se pueden mover los expertos pilotos de las barcas que cada día transitan por aquí. La vegetación es exuberante. En las ramas de los árboles de la orilla igual podemos ver descansando a alguna águila pescadora o a iguanas que están recuperando el calor que han perdido durante la noche. Mientras, un chapoteo nos indica que un pequeño cocodrilo se ha asustado y ha saltado al agua. El vídeo adjunto es una muestra de lo que pudimos ver en unas  pocas horas de navegación.

En algunos puntos suele haber poblaciones de monos cariblancos que se mueven ágilmente entre las ramas. Con ellos hay que vigilar puesto que les atrae cualquier cosa brillante. Según suelen decir los guías son unos extraordinarios ladrones que, con una agilidad increíble saltan a las canoas que pasan por debajo de los árboles donde están y, ante la sorpresa de los visitantes, se llevan cualquier cosa reluciente. Para estos animales los teléfonos móviles, las cámaras o las gafas son un valioso tesoro. Generalmente es imposible recuperarlo puesto que estos bosques tropicales son impenetrables.

Una de las opciones del viaje es la de visitar alguno de los poblado de la etnia emberá situado cerca de la orillas del río. Es muy interesante poder hablar con ellos, ver el poblado y conocer su forma de vida. Muchos trabajan como guías turísticos puesto que conocen el territorio como nadie, otros lo hacen en el Canal o en diversas empresas de la zona.

No se debe de confundir estas visitas con las que, con el nombre comercial de “aventuras”, son tan solo  un espectáculo que se ofrece a los turistas.   Bajo la apariencia de convivir unas horas con tribus indígenas y, previo pago de la tarifa correspondiente, unos actores se visten con atuendos tribales, hacen unas danzas, ofrecen al visitante un plato típico y le venden cualquier recuerdo hecho con hojas de palma, de tagua o de madera.  Cuando no queda nadie se visten y regresan al pueblo o a la ciudad donde viven.

http://www.yalatourspanama.com

http://es.visitpanama.com/index.php