Una noche en el Mar de Cortés

Después de hacer varios buceos durante el día decidimos hacer una inmersión nocturna en las aguas del mar de Cortés, en la zona de Mulegé. En las horas de luz la abundante fauna de la zona nos permitió obtener espectaculares imágenes, por lo que supusimos que pasaría lo mismo por la noche. Efectivamente, ocurrió ésto, pero fué distinto a lo esperado.


A lo largo de toda la península de California, existe un fuerte contraste entre los ecosistemas terrestres y marinos. El clima árido y semidesértico del exterior contrasta con la riqueza y la productividad de los fondos marinos de este mar que tiene más de 1100 kilómetros de longitud y una anchura que va desde los 48 hasta los 241.

En Mulegé, una pequeña localidad a orillas del mar de Cortés, tuvimos la ocasión de bucear durante varios días. Cuando se atraviesa la superficie del agua llama la atención la gran cantidad de organismos planctónicos que hay en el medio. Es como una especie de filtro translúcido que reduce la visibilidad. Pero lo que resulta espectacular es la concentración de plancton durante las horas nocturnas. Lo experimentamos durante una inmersión que pudimos hacer cuando ya había entrado la noche.
En el Mar de Cortés, llamado también Golfo de California, se da un régimen de vientos que durante el invierno proceden del noroeste y durante el verano del sureste.

Las islas Ángel de la Guarda y Tiburón dividen la cuenca de este mar en dos zonas distintas, la Norte con la temperatura del agua que durante el año oscila entre los 10 y 32 ºC y la zona Sur en la que está entre los 20 y por encima de 25ºC.

Por las características oceanográficas, por las diferencias de temperaturas y por el patrón de vientos, en la zona central del Golfo de California se producen surgencias de agua profunda que trasladan hacia la superficie una gran cantidad de nutrientes.

Estas surgencias costeras junto a los sedimentos que aportan los ríos que desembocan en la costa oriental del Mar de Cortés permiten el desarrollo de cantidades extraordinariamente altas de fitoplancton y, a partir de él, de toda la vida marina que forma parte de la red trófica. La productividad biológica de estas aguas es muy alta lo cual permite el desarrollo de una intensa actividad pesquera.

Esta riqueza biológica también se traduce en una elevada biodiversidad, un factor fundamental para el desarrollo del sector turístico. En este sentido cabe destacar el Parque Nacional Cabo Pulmo, en Baja California Sur. Aquí hay uno de los pocos arrecifes de coral que todavía no han sido destruidos en la costa oeste de todo el continente americano.

Leer el artículo y ver el vídeo publicado en el diario elpais.com el día 04.02.2016

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